16.11.16

Now so long Leonard Cohen



David Remnick del The New Yorker en la última entrevista con Leonard Cohen, septiembre 2016:  PLAY▶

 It’s time that we began to laugh and cry and cry and laugh about it all again...

26.10.16

La edición crítica o el lado oculto de la Mandala

CORTÁZAR, Julio. Rayuela; edición crítica, J.Ortega y S.Yurkievich [coord.]. 2a ed. París; México; Buenos Aires; Sao Paulo; Río de Janeiro; Lima: ALLCA XX, 1996. (Coleccion Archivos No. 16)

Hace algunos años me paseaba por la sección abierta de literatura latinoamericana en la Biblioteca Nacional de Francia y descubrí la edición crítica de Rayuela. Ahora tengo un ejemplar nuevo en casa después de andarlo cazando por la red. 
Ésta maravilla de la Colección Archivos (colección que no deja de tener sus imperfecciones) contiene suficiente información para entretener al amante de Rayuela por mucho tiempo, pues como buena edición crítica contiene las variantes textuales que no vemos en una edición común y además en ella encontramos la transcripción del cuaderno de notas, o bitácora de Cortázar y textos que no aparecieron en la versión final.
Al parecer las Ediciones de la UNESCO han vuelto a imprimir éste libro y se puede adquirir nuevo y a precio razonable.

"¿Porqué escribo esto - o cualquier cosa? Por el ritmo, porque todod lo que se tiende sobre el papel me viene con un balanceo, un swing que es para mí la única certidumbre de su necesidad y la única recompensa de mi trabajo. Por la escritura bajo el volcán, me acerco a las Madres, me conecto al Centro - sea lo que sea -. Escribir es dibujar mi Mandala, es mi tarea de pobre shamán blanco con calzoncillos de nylon. Por la escritura me asomo a una Queness como la sentía Keats en Endymion. Sí, el jazz es lo mismo; para mí es también el intercesor."
- p.47 del "Cuaderno de Bitácora", p. 477 de la edición crítica.

15.10.16

El Nobel de Literatura 2016 o de cómo me he planteado leer a Hemingway


Cuando a Leonard Cohen le otorgaron el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2011 fué una agradable sorpresa. Me pareció no sólo que era bien merecido, sino que se trataba de un enfoque fresco y novedoso frente a las letras de parte del quienes lo eligieron.
El quebequense (Cohen nació en Montreal) antes que nada es un poeta, comenzó publicando poesía cuando estudiaba en la universidad y ya para entonces ganó reconocimientos por lo que escribía. También ha escrito prosa, de hecho, Beautiful Losers, su segunda y (quizá) última novela ya tiene un lugar en la historia literaria del Canadá por ser la primera o una de las precursoras del posmodernismo en aquél país -lo cual, por cierto, me lleva a incluirla a la lista de novelas que me gustaría leer-.
En fin, lo que quiero decir es que Cohen con el Príncipe de Asturias me suena muy razonable, y Bob Dylan con el Nobel de Literatura me parece desproporcionado y bastante fuera de lugar.
No estoy negando la influencia enorme de Dylan en la música contemporánea, particularmente en lo que calificamos como rock.
Como bien dijo Bruce Springsteen, sin Dylan, quizá los Beatles no hubieran compuesto Sargent Pepper, los Sex Pistols no hubieran hecho God save the Queen o U2 Pride, in the name of love. Tal vez sí, o quizá no, pero el Jefe tiene razón en la enorme trascendencia del compositor y cantante de Minnesota, descendiente de judíos ucranianos, lituanos y turcos.
Lo anterior queda clarísimo y sinembargo no veo a Dylan, en el campo de las letras, al mismo nivel, digamos por citar otros laureados estadounidenses, de Hemingway, Faulkner o Eliot.
«Haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana (sic!) de la canción» no me alcanza para un Nobel de literatura, aunque claro, el premio no es un asunto de consulta popular y a los jueces suecos les debe importar un pepino lo que la mayoría de nosotros opinemos, en un sentido o en otro, pero es solo que ¿en verdad tenían que elegir a otro candidato de habla inglesa, a otro estadounidense y encima a uno que ni siquiera se dedica a la literatura?


15.9.16

Botín No.2 o lo comido y lo viajado


Dicen que viajar es cultura, y básicamente estoy de acuerdo con ello. Otra cosa es que haya algunos que parezcan resistirse casi como si estuvieran inmunizados -digamos para seguir con la idea- a expandir sus horizontes.
"Lo comido y lo bailado nadie nos lo quita" también dicen por ahí, a lo cual muchos aficionados al vagabundeo local, global o interdimensional agregan o hasta ponen por delante "lo viajado", todo depende de sus prioridades.
Los libros, esos peculiares objetos, que hoy en día incluso pueden ya no ser propiamente objetos con volumen y substancia, están según creo, en el delgado límite de las cosas que nos pueden quitar o no. Es decir, que una vez leídos se convierten en experiencias como lo comido y lo bailado independientemente del libro en sí que ese sí puede ser robado, borrado, quemado, perdido...
Lo maravilloso de viajar es que incluye siempre otras experiencias. Así como no puedo dejar de lado la parte del turismo culinario, también se ha ido agregando el elemento relativo a los libros: A veces hay bibliotecas que visitar -Chester Beatty en Dublin, o la Biblioteca del monasterio de Santa Catarina en el Sinaí, por ejemplo- o librerías -ya iremos haciendo una lista. 
En cuanto a los libros propiamente, están los que se leen durante un viaje y claro, los que se adquieren.
Un buen amigo canadiense, viajero y caminante expertísimo renunció a cargar libros porque como él bien dice, no dejan de ser madera y como tal son muy pesados. Yo que en realidad me las doy de flâneur amateur y no camino más que lo necesario todavía me doy el lujo de transportar maderos entintados.
Así pues, que en lugar de venir a escribirles una bonita reseña de un libro, me he puesto a divagar para justificar -con cierto orgullo eso si- que me haya comprado unas cuantas novelitas en mi paso por Valencia. 
El Principito en catalán para ir engrosando la colección de principitos de los distintos lugares por donde pasamos y:
-La amiga estupenda de Elena Ferrante, esa escritora italiana (o escritor) que se ha puesto de moda. Yo le escuché a E. Sacheri en la radio leer algo de esta novela y me pareció que valía la pena darle un vistazo.
-Botas de lluvia suecas, la última novela de Hennig Mankell que venía con un textito de Patty Smith acerca de cómo en Berlín leyó Hombres sin rostro y se hizo aficionada a los libros de escritor sueco a quien después conocería en persona. De valor anecdótico mínimo y literario ninguno, se puede desechar sin arrepentimento.
-Así es como se mata de Mirko Zilahy, novela negra publicada por Alfaguara, autor italiano que parece prometedor.

Finalmente quiero hacer una mención especial a la Casa del Libro dentro del centro comercial El Saler, en Valencia pues además de estar bien surtida tomando en cuenta su limitada superficie, y de tener personal amable y simpático, tiene el plus de aceptar perros.  

31.8.16

SOLER, Jordi. Ficha de autor

SOLER, Jordi.

La Portuguesa, Veracruz, México. 1963.
Comunidad de republicanos catalanes situada en la selva de Veracruz.
Idioma: spa - México

Escritor, columnista, locutor, diplomático.
Fromación universitaria: Diseñador industrial (no ejercido).
Palabras clave: Rock 101, México, Barcelona, exilio español, Irlanda, James Joyce, Orden de Finnegans, Argonáutica, Veracruz.

Sitio oficial: jordisolerescritor.com
En Wikipedia: Click


Bibliografía:

1993 El corazón es un perro que se tira por la ventana (poemas)
1994 Bocafloja
1996 La corsaria
1997 La cantante descalza y otros casos oscuros del rock (relatos)
1999 Nueve Aquitania
2000 Ola perdida (poemas)
2001 La novia del soldado japonés (poemas)
2001 La mujer que tenía los pies feos

Serie de La guerra perdida:

2004 Los rojos de ultramar
2007 La última hora del último día
2009 La fiesta del oso
2012 La guerra perdida (compilación de las anteriores)

2011 Salvador Dalí y la más inquietante de las chicas yeyé (relatos)
2011 Diles que son cadáveres
2013 Restos humanos
2014 Noviembre y Febrerito (infantil)
2015 Ese príncipe que fui

La mujer que tenía los pies feos, o la revolución con fetiches

****/5

Idioma original*/País: spa - México
1a Ed.: Alfaguara, 2000.

SOLER, Jordi, La mujer que tenía los pies feos. México, Alfaguara, 2000. 104p.

Los pies han sido una obsesión erótica y estética desde tiempos inmemoriales. A veces se ocultan y en ocasiones se dejan mirar. Los pies se admiran, se esculpen, se pintan, se esconden, se insinúan. La podofilia es pues, la atracción particular por ésa parte del cuerpo tal como puede haber gusto por otras regiones de la anatomía humana.
La mujer que tenía los pies feos es el relato de un productor cinematográfico que será sorprendido por una de esas atracciones. De hecho no sabesmos si ya tenía un gusto particular por los pies femeninos, pero el caso es que un mínimo accidente desata la fijación:
"Uno de sus zapatos cayó al suelo y dejó al descubierto el pie más feo que había visto en mi vida. Reculé en el acto. Perdón dije. Ella empezó a explicar su alergia y su método de lavarse la cara para restarle identidad, pero yo oía nada, no podia quiterle la vista a ese pie." p. 34-35.
Efectivamente, la chica nueva tiene los pies feos y el descubrimiento ha causado inmediatamente una fijación en el productor. 
Así como muchos de nosotros llevamos en nuestras mentes un museo imaginario con obras de arte más convencionales, algunos también han agregado su propia galería de objetos mórbidos, o su propio espectáculo de fenómenos.
Lo feo también produce atracción. Los pies de Varsovia aunque no son el motivo principal de la novela, son uno de los hilos conductores en la narración. La fijación sirve como pretexto para explicar los cambios en el narrador, que es el productor. Renuncia a sus antiguos hábitos sexuales y conductuales, a sus amigos e incluso a su gato, a causa de las alergias de la dueña del fetiche:

"A los dos meses de andar con ella, cometí el error que coronaba esa pérdida sistemática de mi mismo: subí al coche a mi Tigreak y lo fui a abandonar a la carretera, cerca de Toluca" p. 48.
A estas alturas de la narración la remilgosa Varsovia, que ya venía ganándose la mala opinión del lector, se vuelve odiosa. 
Pero regresemos un poco para entender el otro hilo conductor del texto. La primera frase del libro lo explica: "Siempre he querido participar en una revolución". Considerando su vida disipada de productor y su nulo conocimiento en materia militar la cuestión parece estar lejos de la realidad, al menos hasta que en unas vacaciones en Ambergris, Belice, en donde los dueños de la infraestructura turística son todos extranjeros o por lo menos blancos, se encuentra a Donatella, una amiga italiana con un grupo de alumnos que conocen bien a la población local. Su antigua novia era la que había sugerido en primer lugar las vacaciones en ese sitio, el cual conocía bien pues tenían un proyecto desde hacía algún tiempo en Belice city.
El personaje que se encarga de mostrarnos la tensón social es Asher, un empleado del hotel que tiene que limpiar permanentemente de sargazos la playa para que los turistas la encuentren siempre limpia. Está claro que una vez que ha terminado de limpiar, el mar ya empieza a acumular más desechos obscuros que hacen del empleo una especie de tortura mitlógica que nunca se termina. 
Un día el perro del dueño del hotel se ahoga en el mar, justo entre los sargazos y es a Asher a quien le toca sepultarlo:

"Asher, antes de echar al perro a la fosa, alzó el rastrillo a la altura de la cabeza y descargó con toda su rabia las puntas sobre el cuerpo del ahogado. Repitió tre veces la misma descarga, con la misma rabia. Al terminar empujó al perro con un pie al interior de la fosa." p. 67.
 Cuando el productor le comenta lo que ha visto a Donatella ella le dice que en esa antigua colonia británica no tarda en estallar una revolución y que probablemente los norteamericanos estén interesados en promoverla.
Como se va acercando la noche de fin de año el productor comienza a ver signos de tensión por todos lados, mientras que su novia remilgosa parece ajena a todo lo que ocurre...

Con esta novela Soler termina un ciclo, pues sus novelas posteriores exploran temas distintos, empezando por sus libros sobre su familia y el exilio español.

click


*ISO 639

18.8.16

Rayuela No.2: Cap.1, p.18-19

Rue Nicolas Flamel, vista desde la rue des Lombards con la Tour Saint-Jacques al fondo.
¿Qué venía yo a hacer al Pont des Arts? Me parece que ese jueves de diciembre tenía pensado cruzar a la orilla derecha y beber vino en el cafecito de la rue des Lombards donde madame Léonie me mira la palma de la mano y me anuncia viajes y sorpresas. p.18
[...] Era cuestión después de subirme el cuello de la canadiense, de seguir por los muelles hasta entrar en essa zona de grandes tiendas que se acaba en el [teatro] Chatelet, pasar bajo la sombra violeta de la Tour Saint Jacques y subir por mi calle pensando en que no te había encontrado y en madame Léonie. p.19

Metro Chatelet, líneas 1,4,7,11 y 14.
Ruta: Si retomamos la Rayuela No.1, una vez que hemos atravezado el Pont des Arts hacia la orilla derecha del río, continuamos en dirección contraria al Louvre.
Hay que pasar el Pont Neuf y frente al Pont au Change tendremos una plaza con dos teatros, uno en cada lado, el Chatelet y el Teatro de la ciudad.
Nos dirgimos hacia la Torre de Santiago y sobre la rue de Rivoli, justo frente a la torre se encuentra la rue Nicolas Flamel, el alquimista francés que esta generación conoce gracias al primer libro de Harry Potter. La calle es muy corta y desemboca en la rue des Lombards, llena de cafés y bares, algunos con temática gay y otros con espectáculo de jazz por las noches.
No pude encontrar alguno en el cual lean la mano y anuncien viajes y sorpresas, pero quizá es cuestión de preguntar a la persona apropiada.